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domingo, 1 de abril de 2012

Buscar el denominador común

Una de las principales barreras con la que nos podemos encontrar tanto para diseñar una acción formativa como a la hora de impartirla, es la diferencia entre la perspectiva desde la que observamos los contenidos formador y participantes.

Además de kilos de empatía, un ingrediente muy útil para saltar este obstáculo es buscar cuál es el elemento común entre el participante y tú mismo y comunicarte desde ahí (tanto cuando se están diseñando los contenidos y didáctica, como en el aula).

Por ejemplo, cuando tengo un curso con vendedores desempolvo mi maletín y me presento como comercial, y cuando tengo un curso de gestión de equipos me presento desde mi faceta de responsable de un equipo de personas. Esto me permite comunicarme desde la misma perspectiva que los participantes y utilizando la primera persona del plural
.

jueves, 16 de febrero de 2012

Enganchar antes de empezar

Es frecuente que las convocatorias a cursos se reduzcan prácticamente a cuestiones logísticas como el horario, lugar, código de vestir... y no se aprovechen para sumergir al participante en la acción formativa.


Veamos diferentes ideas para enganchar antes de empezar:


1.- Enviar diferentes tipos de comunicado.
En lugar de remitir una única convocatoria antes del curso resulta muy útil enviar diferentes mensajes antes del curso con el fin de "activarlo" en la mente de de los participantes.

2.- Incluir los objetivos.
Ya sea en la convocatoria formal o en otro mensaje es importante describir el objetivo del curso en términos de qué vamos a conseguir. Para ello puedes utilizar fórmulas como "Al final del curso podrás poner en marcha..."

3.-Llamar a la acción.
Añade mensajes que muestren que el curso va estar cargado de acción y que ellos son los responsables de su aprendizaje, como por ejemplo "En el curso trabajaremos..." , "Durante las sesiones descubriremos..." o "A lo largo del día compartiremos...".

4.-Contagiar energía.
Escribe un mensaje presentándote como formador expresando tus ganas por compartir ese espacio de aprendizaje con los participantes. Utiliza frases como "Pronto podremos..." , "Ya tengo ganas de..." o "Estamos ultimando los últimos detalles del curso y estamos impacientes por..."

5.-Introduce actividades previas.
Siempre que sea posible añade algún tipo de actividad previa. La lectura de un artículo, un pequeño ejercicio, una pregunta de reflexión para compartir al inicio de la sesión etc... permiten no sólo enganchar al curso sino que aumentan el nivel de retención de los contenidos que se trabajen durante el mismo.

6.-Utiliza nombres con gancho.
Imagina que te dedicas a las ventas ¿a cuál de estos dos cursos asistirías? al Curso de Técnicas de Venta o a Cinco formas efectivas de conseguir una venta

viernes, 2 de diciembre de 2011

Menos es Más

Recientemente me comentaba una colega que para un taller de dos horas y media su departamento de formación le había preparado una presentación de ¡¡48 diapositivas!!.

Tal y como me lo explicaba me vinieron a la mente dos fenómenos:

1.--Si leemos no escuchamos y si escuchamos no leemos. De lo que entiendo que de entre presentación y presentador uno de los dos es prescindible.

2.-De un discurso o presentación retenemos aproximadamente un 10% de lo que nos han explicado.

La vacuna para no morir por powerpoint es seguir el principio de menos es más:
Durante una sesión de formación trabaja no más de tres conceptos o ideas potentes y muestralos desde diferentes perspectivas.

Destila tu intervención, esto es escríbela y una vez completada leela y reescribela eliminando sus componentes accesorios. Repite este proceso tantas veces como sea necesario hasta llegar a un discurso que contenga exclusivamente lo importante, el meollo.

martes, 29 de noviembre de 2011

Comenzar por el principio

Uno de los errores más habituales que cometemos a la hora de diseñar una nueva acción formativa es que no comenzamos por el principio y éste no es otro que definir sus objetivos.

¿Cómo podemos hacerlo? muy sencillo, antes de decidir cómo va a ser el curso, qué contenidos va a tener, qué ejercicios se realizarán... respón a las siguientes preguntas:

1.- ¿Para qué es el curso?

En el mundo de la empresa los motivos por los que se puede poner en marcha una acción formativa son múltiples y no siempre tienen que ver con la formación: para motivar, por cumplimiento de una normativa o compromiso, porque vamos a lanzar un nuevo procedimiento... Así pues, la primera incógnita que debemos despejar para diseñar una acción formativa es cuál es su propósito, ya que éste marcará el tipo de decisiones que tomaremos a continuación.

2.- ¿Qué quieres conseguir?

Una vez establecido el propósito debemos ir a lo operativo, es decir, definir qué cambios específicos esperamos conseguir como resultado de nuestra acción formativa. Aunque, parezca mentira, son legión los cursos a los que he asistido en los que estoy convencido de que esta pregunta no apareció en nigún momento del proceso de diseño.

3.-¿Cuál es el punto de partida?

Ya sabemos cuál es el propósito y hacia dónde vamos, solamente nos queda establecer el punto en el que estamos en este momento. Para ello podemos ser muy sofísticados (ayudándonos de métricas, utilizando cuestionarios...) o muy pragmáticos (planteando asunciones, hablando con personas clave) si bien es cierto que lo realmente importante es que de un modo u otro demos respuesta a la pregunta.

De mi experiencia extraigo que una vez que somos capaces de dar respuesta a estas tres preguntas el resto de pasos vienen solos (o casi) ¿Cuál es la tuya?