lunes, 7 de enero de 2013

¡¡ A jugar !!

La llegada de los Reyes Magos me ha hecho reflexionar sobre el papel del juego en el aprendizaje. No os sorprenderé diciendo que los niños aprenden básicamente jugando, y que la efectividad del juego como agente formativo reside en la combinación de elementos como la simulación, modelaje, competición y, sobre todo, diversión.

¿Qué nos lleva a no dar más protagonismo al juego en la formación de adultos? sinceramente no lo sé, lo que sí os puedo decir desde mi experiencia es que cuando introduces el elemento lúdico en la formación ¡¡Funciona!!. Así que no os cortéis e introducid juegos en vuestras sesiones.

Para diseñar un juego a introducir en una acción formativa utiliza esta sencilla fórmula:

1.- Establece el objetivo formativo de la actividad.
2.- Lista las conductas clave a poner en marcha.
3.- Piensa en un juego estándar (trivial, enigmas, palabras cruzadas, sopas de letras...) que se ajuste al objetivo y conductas.
4.- Adáptalo creando materiales personalizados.

En internet podrás encontrar muchos recursos sobre juegos formativos, así como empresas especializadas en su diseño y creación. En próximos posts os presentaré juegos concretos para llevar al aula.

sábado, 15 de diciembre de 2012

2 X 1

Cuando nos dedicamos profesionalmente a la formación acostumbramos a reciclar los conocimientos y habilidades relacionados con nuestro área de expertise y no invertimos mucho en actualizarnos como formadores propiamente dicho. ¿No debería ser ese el principal punto en el que invertir?.

Dejando a un lado el debate  sobre dónde debería estar la prioridad, lo cierto es que cualquier curso al que asistamos es una oportunidad de mejorar como formadores, independientemente de la materia del mismo. Cuando asistas a un curso toma dos tipos de notas, unas las relacionadas con la temática en sí y otras sobre cómo se impartió, de tal modo que puedas unir los conceptos con el cómo se transmitieron.

Pasado un tiempo reflexiona sobre qué conceptos del curso tienes más claros y/o han pasado a formar parte de tu repertorio natural y busca en tus notas el modo en que se impartieron. Revisa también aquéllos contenidos del curso que menos recuerdas y cómo se trabajaron. Seguro que encuentras material suficiente para reflexionar sobre técnicas formativas que funcionan mejor, que funcionan menos y, lo más importante, lo lejos o cerca que estás de ponerlas en práctica.

sábado, 1 de diciembre de 2012

¡Acepta el reto!

Una forma para provocar la transferencia de los contenidos del curso al día a día de los participantes es desafiarles con un reto.

Para ello, primero plantearemos una pregunta para averiguar por dónde vamos a provocar la acción ¿qué vas a hacer la próxima vez que...? o ¿qué es lo primero que pondrás en marcha? son fórmulas que nos pueden ayudar. 

En la mayoría de los casos encontraremos una respuesta poco concreta, si bien es cierto que señalando una dirección, y es en este punto donde lanzaremos un reto específico en consonancia con la respuesta del participante, por ejemplo,"Te propongo un reto, a primer cliente que entre por la puerta el lunes dile 'x' ¿serás capaz?"

A partir de ahí negocia qué va a intentar poner en acción y la forma en que te explicará los resultados (si te llamará,  enviará un email...) ¿Te atreves a retar al los participantes de tu próximo curso?

jueves, 15 de noviembre de 2012

Convénceme de...

En un juego de rol, muchas veces nos encontramos con que los participantes tienen la tendencia a actuar como lo hacen siempre y que ponen en práctica poco de lo trabajado durante el curso. Esta resistencia se acentúa en grupos con gente experimentada y aún más si los escenarios o casos elegidos reflejan claramente su contexto real de trabajo, como por ejemplo, solicitar a un agente de seguros que te venda una póliza.

Una forma que nos permite impedir que se actúe por automatismos y ayudar a que los participantes practiquen sus nuevos recursos, es utilizar como base del juego rol una tarea que no sea aquélla para la que se estén formando, si bien es cierto que precise de las mismas destrezas para llevarla a cabo.

Por ejemplo, en mis cursos de ventas o negociación nunca pido a los participantes que me vendan un seguro, ni siquiera les pido que me vendan otro objeto, simplemente les pido que me convenzan de algo. Para ello dispongo de tarjetas con diferentes enunciados (vg. convénceme de hacer un curso de paracaidismo o de presentarme a presidente de la comunidad de vecinos, o de...) , tomarán una al azar y ya os podéis imaginar cómo continua el ejercicio.




jueves, 1 de noviembre de 2012

El tamaño importa

¿Cómo podemos hacer que un ejercicio individual se transforme en un trabajo de grupo y que además podamos explotarlo continuamente durante la sesión formativa? Utiliza el "gran formato".

Seguramente, para tus sesiones de formación dispones de muchas plantillas para que, individual o grupalmente, los participantes plasmen una reflexión, resuelvan un ejercicio, contesten un test de conocimientos, etc. Si en lugar de utilizar un folio las preparas en una hoja de papelógrafo las posibilidades del mismo ejercicio se multiplican:

  1. Puedes trabajar en grupo una tarea originariamente individual.
  2. Puedes solicitar a los participantes que utilicen la hoja como "diapo" para presentar al resto del grupo sus conclusiones.
  3. Puedes colgar las hojas completadas en la sala para que las ideas estén presentes en todo momento.
  4. Puedes ir a ellas para repasar los contenidos o responder una pregunta que te hayan planteado.
  5. Puedes introducir movimiento colgando las plantillas con el ejercicio a resolver en diferentes puntos del aula y que los participantes deban levantarse e ir de unas a otras para completarlas.
  6. Puedes pedir que se rectifiquen, modifiquen o amplíen tras introducir un nuevo contenido... 

lunes, 15 de octubre de 2012

Mapa de Objetivos

El truco de esta quincena está pensado tanto para conocer los objetivos de los participantes a nuestra acción formativa, como para comprobar si nos estamos acercando a los mismos y revisar los contenidos trabajados hasta un momento determinado.

En primer lugar y por grupos, los participantes definirán un objetivo a conseguir durante  el curso y elegirán una palabra para representarlo. Tras ello les preguntaremos (ahora a nivel individual) en qué punto se encuentran en este momento en relación con dicho objetivo y que también busquen una etiqueta que lo defina. A continuación cada grupo dibujará un mapa en el que ubicarán el objetivo común y el lugar en el que se encuentran cada uno de ellos de modo en que veamos representada la distancia entre la meta y su punto de partida.

Durante el curso visitaremos continuamente el mapa para comprobar si nos estamos acercando al objetivo y repasar contenidos. Para ello solicitaremos que ubiquen como hitos las diferentes ideas que van surgiendo en el curso. Para dinamizar esta parte de la actividad podemos introducir preguntas como: ¿Cuál sería el siguiente paso a dar? ¿Cómo podemos recuperar el camino? ¿Qué hace que nos alejemos del objetivo? ¿Qué ha permitido que estemos más cerca?


lunes, 1 de octubre de 2012

¿A qué hemos venido?


En ocasiones, las razones que han llevado a los participantes de un curso a asistir al mismo pueden diferir bastante de entre unos y otros e incluso alejarse de su supuesto objetivo. Conocerlas y gestionarlas resulta fundamental para el buen desarrollo de las sesiones.

Si sabemos (o tenemos la sensación) que en un grupo de formación nos vamos a encontrar con una situación como la descrita, podemos introducir las siguientes preguntas en la rueda de presentaciones o como ejercicio inicial (ya sea escrito, en grupos, individual...):

 1.- ¿Qué hacemos aquí? 
Con esta pregunta tan directa invitaremos a los participantes a que reflexionen  y compartan las razones o motivaciones que les han llevado a venir al curso y sus expectativas sobre el mismo.

2.-¿Es éste el foro adecuado?
Esta pregunta tiene como objetivo establecer el círculo de influencia en el que se sitúa la acción formativa. En otras palabras, en ocasiones, los participantes asisten a cursos con la idea de alcanzar unos objetivos que la formación tal vez no sea la mejor herramienta para conseguirlos. Reflexionar sobre mis objetivos y sobre dónde estoy puede ayudarme a no generar falsas expectativas.

3.-¿Qué podemos hacer desde aquí para alcanzar ese objetivo?
El hecho de que las motivaciones que hacen que una persona venga al curso no se ajusten a las que nosotros habíamos previsto (o consideremos óptimas), o que difieran entre los participantes, no quiere decir que desde el marco de nuestra acción formativa no podamos contribuir a darles respuesta en la medida que sea posible. Así pues, con esta pregunta estableceremos cómo podemos contribuir entre todos para satisfacer esas expectativas, qué está dentro del alcance del curso y qué debería tratarse en otro tipo de foro.