miércoles, 9 de abril de 2014

Vamos por partes

El método del caso resulta muy útil para poner en práctica metodologías aprendidas ya que podemos analizar situaciones concretas, plantear para ellas una solución desde el modelo que se está trabajando  y comprobar qué sucedió en ese escenario real. 

Su principal limitación es que los participantes disponen de toda la información cuando en el "mundo real", además de ser dinámico, no siempre la tenemos. ¿Cómo podemos superarlo? Troceando en caso.

Toma un caso de los que ya utilices. Agrupa las piezas de información que en él se dan por áreas temáticas (personajes, entorno, relaciones entre personas, productos, estudios, datos económicos....) y añade nuevas piezas para esas y otras categorías que pudieran actuar como distractores. Construye un enunciado general con información suficiente para tomar una decisión, pero no la correcta en relación al modelo que estamos trabajando. El resto de información (necesaria o en exceso) tenla en hojas separadas.

¿Cómo procederemos? Entrega a los participantes (individualmente o por grupos) la descripción general, plantea la tarea/cuestión a resolver y que si necesitan más información te la pidan de forma explícita y específica. Como ya estarás imaginando conforme trabajen el caso entregarás las hojas con los datos solicitados.


Además de los beneficios propios del método del caso, esta forma de trabajar  nos aporta:

1.- Complejidad a la tarea

2.- Realismo. Tendremos un exceso y/o defecto de información que se va a tener que gestionar.

3.- A partir de los datos extra que nos pidan podremos ver si se ha comprendido realmente el modelo, si se está sesgando la toma de decisiones sobre una variable...

4.- Dinamismo.

sábado, 15 de marzo de 2014

Ideas para innovar.

Imagina el típico taller o dinámica cuyo objetivo es mejorar un proceso, descubrir nuevos argumentos de venta, plantear una estrategia diferente... ¿Cuántas veces has tenido la sensación, incluso la certeza, de que lo único que hemos hecho es describir lo que ya hacemos? El truco de hoy tiene que ver con evitar esto.

1.- Pediremos a los participantes que en grupos aporten ideas para mejorar nuestro tema de trabajo y que las escriban en una hoja de papelógrafo (15 minutos aproximadamente). El resultado es muy probable que sea una descripción de lo que hacemos en este momento o que plantee cambios muy superficiales.

2.- Colgaremos el las paredes las listas realizadas y repetiremos el ejercicio con la siguiente instrucción, cada grupo tiene que elaborar una lista de ideas completamente diferentes a la primera, para lo que deberemos dejar más tiempo. 

3.- Completadas las nuevas listas no dejamos de añadir ideas, para lo que tendremos que regalar un poco de inspiración. Repartamos fotos de personajes influyentes que tengan rasgos muy característicos ( Ferran Adrià, Bono, Angela Merkel...) y solicitemos que escriban una idea que cada uno de ellos nos darían para nuestro proyecto.

Si el objetivo del taller es confeccionar una lista de ideas ya las tenemos. Si es establecer el proceso, argumentario... final, continuaríamos dándole forma con otras dinámicas que ya vendrán en futuros trucos de formadores.

lunes, 24 de febrero de 2014

Recortes

La siguiente dinámica la conocí en un taller de Augere y desde entonces la he introducido en la mayoría de cursos que realizamos. Resulta especialmente útil para revisar los contenidos trabajados (sea cuál sea la temática del curso) y/o trabajar cómo presentar eficazmente.
 
Se comunica a los participantes que la empresa "x" (yo utilizo como nombre de la empresa el del contenido a revisar) va a realizar recortes y tiene que prescidir de uno de sus departamentos. Uno por uno se reunirán con la Dirección para presentar por qué no se debe prescindir de ellos.
 
Dividiremos al grupo en equipos cada uno de los cuáles representará a una parte del temario trabajado. Se les dará un tiempo para que preparen su presentación a Dirección. Finalizado éste cada grupo presentará su parte del temario indicando las razones por las que no debe ser el departamento "recortado".
 
Durante las presentaciones haremos preguntas sobre el tema que presentan, su aplicación, su importancia...
 
Si la dinámica la utilizamos también para trabajar el cómo realizar una presentación eficaz, daremos feedback tanto del contenido como de la puesta en escena de su ponencia.

viernes, 3 de enero de 2014

¿Qué hemos entendido?


Imagina la siguiente situación, estás durante un curso y percibes caras de que algo no se ha entendido. La reacción más frecuente a este hecho suele ser preguntar directamente ¿Hay algo que no se haya entendido? Si bien es cierto que puede funcionar, lo cierto es que, si pensamos en ello, tomamos varios riesgos al formularla:
 
  1. Que nadie conteste porque cuesta reconocer que no se ha entendido algo.
  2. Que, dado que hay algo que no se comprende, no se pueda explicar correctamente la demanda.
  3. Que construyamos una respuesta desde la "no comprensión" y, por lo tanto, no sea la mejor opción.
Otra forma de gestionar estas situaciones es preguntar ¿Qué hemos entendido? lo que nos permitirá:
 
  1. Establecer la línea base de dónde estamos realmente en relación al concepto que se está trabajando en ese momento.
  2. Calibrar la distancia desde ahí al objetivo.
  3. Construir la respuesta desde la integración específica que han hecho los participantes.
  4. Gestionar los gaps de forma más eficiente.
Si las respuestas a nuestra pregunta coinciden con la descricipción correcta del concepto que está encima de la mesa en ese momento, podemos hacer una nueva pregunta a modo de control del tipo ¿Dónde está la dificultad relacionada con este tema? Lo que nos permitirá.
 
  1. Valorar si hay aspectos que no han quedado del todo claros.
  2. Evaluar resistencias a la hora de llevarlo a la acción.
  3. Invitar a la transferencia de los contenidos.

martes, 3 de diciembre de 2013

¿Qué medimos?

 
Uno de los debates más extendidos dentro del mundo de la Formación está relacionado con las métricas a utilizar para valorar la acción implantada. ¿Es necesario medir la satisfacción? ¿Cómo la medimos? ¿Y el retorno de la inversión? ¿Utilizamos KPIs?.
 
Lo cierto es que la mayoría de herramientas de medición más utilizadas están relacionadas con la satisfacción de los participantes y en menor medida con la efectividad de la acción (si ha producido los cambios esperados) y/o el retorno de la inversión. Además, en la mayoría de ocasiones, la evaluación de la satisfacción tampoco se plantea con un indicador de carácter "universal" que permita comparar entre acciones distintas o se es autocomplaciente a la hora de establecer si, por ejemplo, un 7'5 de media es una buena nota o no.
 
Una forma de medir la satisfacción de la acción formativa y que salva las lagunas arriba descritas es la medición de los Promotores Netos (NPS). Su funcionamiento es muy sencillo, se trata de solicitar a los participantes que valoren de 1 a 10 en qué grado recomendarían el curso a otra persona.
 
Las puntuaciones se tabulan de la siguiente forma: Las valoraciones de 10 y 9 se consideran promotores, las valoraciones de 8 y 7 son neutros y el resto (6,5,4,3,2 y 1) detractores. Con esta tabla de referencia calcularemos el porcentaje de cada uno de ellos. El Indice de Promotores netos resulta de restar el porcentaje de detractores al de promotores.
 
 

lunes, 18 de noviembre de 2013

Geografía (i)

Un elemento importante dentro del aula es la geografía y con ello me estoy refiriendo tanto a la configuración de la sala en sí (Forma de "U", cabaret, escuela...) como a la ubicación de los participantes en la misma o el movimiento que podamos generar. Hoy me centraré en los dos últimos aspectos.

La colocación de los participantes en la sala no solo nos da pistas sobre su actitud o el tipo de relación que tienen entre ellos, también nos permite gestionar aspectos muy importantes de las dinámicas que en esa geografía el equipo de aprendizaje establecerá. Veamos algunos ejemplos:
 
Sacar del área de confort.
Dicen los sajones que no pain no gain y lo cierto es que desde nuestra zona de confort es difícil que movilicemos grandes cambios en nuestras estructuras estándar de comportamiento. Así pues, uno de los objetivos que podemos alcanzar desde la geografía es el de facilitar que los participantes abandonen su área de confort. ¿Cómo? Permíteles que elijan el lugar donde quieran sentarse, normalmente elegirán una posición que para ellos sea cómoda, tanto en lo que a la ubicación se refiere como a los compañeros que tengan como vecinos. Una vez sentados en su zona de confort sólamente hay que cambiarles de sitio.
 
Gestionar estados.
Imagina estar ocho horas sentado en el mismo sitio, tienes muchos billetes para realizar un viaje astral en algún momento de ese intervalo. Para mantener al grupo activo gestiona el estado de sus miembros introduciendo movimiento. Así pues, ten previstas dinámicas que les hagan levantarse, caminar... En definitiva, que exista variabilidad no solo en el contenido sino también en la geografía.
 
Promover la diversidad de contactos.
Es frecuente que en un equipo de formación sus componenetes se relacionen más con aquellas personas a las que ya conocen lo que reduce el número de puntos de vista con los que se exponen. Cambia de vez en cuando la posición en el aula de tus participantes, promociona que se sienten y trabajen con personas diferentes para ampliar el mapa de contactos.
 
Divide y vencerás.
¿Y para los participantes difíciles? ¿Y si hay dos personas que están hablando todo el rato? ¿Y si uno quiere ser muy protagonista...? para situaciones de este tipo aplica el principio de divide y vencerás, con otras palabras, cambiale de ubicación, siéntale al lado de un "aliado", separa a aquéllos que están todo el rato hablando. Lo cierto es que funciona.



martes, 5 de noviembre de 2013

Aterrizando


Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos al diseñar una acción formativa es el de que los contenidos conecten lo máximo posible con la realidad del participante y, por ende, que "compren" nuestra propuesta.
 
Algunas ideas para "aterrizar" contenidos son:
 
 
 
1.- Realizar entrevistas de pre-análisis.-
Una vez tengas una idea clara de las herramientas, ideas o técnicas a transmitir, entrevista a varios participantes tipo para cotejar su realidad, establecer los pesos de cada uno y descubrir cómo conectarlos con su día a día.
 
2.-Introducir como herramienta.-
En muchas ocasiones cuando queremos transmitir algún tipo de conocimiento o habilidad de forma monográfica ésta es percibida como algo teórico difícil de llevar a la práctica. Para este propósito resulta muy eficaz introducir la habilidad o conocimiento como una herramienta para poner en marcha un procedimiento que sí les sea cercano. Por ejemplo, si a un comercial le convocamos a un curso de asertividad es muy posible que lo perciba como algo ajeno a él. Si a esa misma persona le invitamos a un curso de "Cómo gestionar quejas en 4 pasos" e introducimos la asertividad como una herramienta para llevar a cabo uno de ellos el impacto será muy distinto.
 
3.-Busca un punto de inicio.-
Cuando tengas que implementar una secuencia genérica de actuación busca un punto de inicio en la actividad de tu público y utilízalo como anclaje para ese protocolo. Por ejemplo, si estás trabajando en un programa de Retención de clientes a partir de un modelo de acción, establece el inicio en un recibo devuelto o dos meses antes del vencimiento del servicio y desde ahí construye los pasos para cada uno de esos casos.
 
4.-¿Recetas?.-
Frecuentemente se debate sobre si es más potente explicar qués que no cómos (también conocidos como recetas). Sin entrar en dicha disyuntiva, mi experiencia me dice que la estructura de receta,  resulta muy útil para transmitir casi  cualquier tipo de conocimiento o habilidad de forma en que sea percibida por el participante como algo práctico.